Jurar "amor" es jurar "asco". * Insisto y nunca dejaré de insistir: la justicia es el lenguaje de los basureros. * ¿Por qué será que la gente piensa que destruir es fácil? Se escribe para destruir, por ejemplo. * Renuncio al discurso amoroso para siempre * ¿Cuántos nombres no existen? Justamente todos los que existen, contestaría de buena gana * se escribe para destruir... ¿por qué será que la gente piensa que destruir es fácil? * Se ha perdido tu imagen en la palabra “algo” * Un nombre es una horca; repetirlo en voz alta, la ejecución de algo * me buscaba en las ruinas de la palabra “alguien” * ¿Cuántas palabras no existen? * O sobre el origen de un suspiro más negro que algo en efecto negro * Todo interlocutor es imaginario, le dije; podría plantearse así: si el receptor es imaginario, el emisor necesariamente también lo es * Si tuíter es un modelo a escala de la comunicación humana, podría afirmarse que consumirse a sí mismo implica reproducirse exponencialmente * "Ley del hielo" es un concepto que, más que infantil (eso está bien), es ilusorio --sobre todo si la premisa era "la comunicación no existe" * E incluso la palabra despoblada... * Y si el poema no sirve para destruirse a sí mismo, hermanito, ¿para qué sirve entonces? ¿para arrullar señoritas, mártires, traidores? * Nunca dejaré de insistir: o todos los objetos son hermosos o ninguno lo es --se negaría a sí mismo... ¡Esas bellas palabras, poeta! * ¿Por qué actuar de manera aparentemente radical cuando bien podría no actuar en lo absoluto, es decir, radicalmente? * Convertirse en la propia saliva --y nada más. * Orden del día: dejar de hablar --el destino de todo hombre es convertirse en su propia saliva. * Las reuniones familiares lo único que logran es recordarme hasta qué punto mi propio lenguaje es un fenómeno detestable. * ¿Y si no estoy? ¿si ni siquiera estuve, así, a secas? como sea: nada aquí me corresponde màs que la fealdad de todo --mi fealdad, ante todo. * Oh palabra vencida en la palabra, oh lámpara vencida por la palabra "lámpara". * Se trata de olvidar lo que no ha sido, que el final es ajeno a la mecánica de las despedidas, ajeno a la retórica de los epílogos... * ¿Y si planteara que "tú" eres el poema, incapaz de acercarme o alejarme --capaz de destruirme-- entenderías acaso lo que quiero decirte? * El poema no acerca ni aleja los objetos, eso es un hecho --pero sin duda es capaz de destruirlos. * ¿Y acaso he de decir que eran extraños, mi corazón y tú? Eran extraños. * No me basta. No me bastas, palabra: oh palabra vencida, oh lámpara vencida por la palabra "lámpara". * Y eso solamente, y nada más. Lo que sigue: alcanzar el propio absurdo --nuevamente: tal vez allí te encuentre y entienda que no estabas. * Y aun así escribo tú sin dudas, sin comillas... sólo para decirte: "¿he de llamarte extraño,a ti, a mi corazón?" * Intentemos recomenzar esto. Un intento: el deseo es, esencialmente, una relación concreta entre dos objetos inconcretos. * O bien: el deseo es la única relación que puede establecerse entre dos objetos inexistentes. * Es decir: en la relación "deseo", que es perfectamente observable, los objetos involucrados se niegan a sí mismos. * Eso: sólo puede sentirse nostalgia de las cosas que no se recuerdan; no, mejor: sólo puede sentirse nostalgia de lo que nunca ha sido... * No se me ocurre cosa más dulce para expresar mi deseo que esto: que "en tus manos la sangre de todos los pescados" * Materia de un poema amoroso: "y en tus manos la sangre de todos los pescados" * No perdiste el poema, hermanito, porque nació perdido: era su ausencia --lo invocaba la sangre de todos los pescados. * Y era una cosa negra, ese poema --y era un cosa errada. *¿Hacía falta esforzarse? no dejo de decírmelo: la palabra se acaba en la palabra, ¿hacía falta esforzarse? * Hay que ser bien precisos: la palabra (humana) se acaba en la palabra (humana)... a dormir. * ¿Te das cuenta, hermanito? he dicho otra obviedad: "la palabra se acaba en la palabra" --la palabra se pudre en la palabra. * La palabra se acaba en la palabra: no digas que dijiste... ¿en verdad haría falta que te esforzaras tanto? hacía falta, haría falta... * "Soy aquello que dije a las palabras" (Darwish) * "yo soy tú en las palabras: / un mismo libro nos reúne" (Darwish) * Otra obviedad: es una mentira decir que el deseo tiene objeto: si lo tuviera, sería él mismo ese objeto --y no deseo. * Otra obviedad: el deseo nos proyecta fuera de la culpa (de haber deseado) para que no entendamos nunca que deseo siempre es culpa * ¡Claro! debe ser que olvidé esto: "yo", en ciertos discursos, no soy "uno"; más bien, por lo que veo, "ninguno": "lo que sea". * Insisto: no eres más que una manifestación perversa de lo ausente. Lárgate, pues --o quédate: es lo mismo. * O algo sobre el deseo y la culpa, sobre el deseo y su sombra * Podría escribir algo sobre la anatomía de los caballos o algo sobre la lámpara del ojo * Y era como una página arrancada al evangelio --tu camisa, hermanito: un signo de victoria abandonado en cualquier basurero. * “Se ha caído el poema del caballo” (Darwish) / Se ha caído el poema del poema. * Cierta canción pop podría gustarme mucho si, en cada lugar donde dice "mamá", dijera más bien "puerca asquerosa" o "útero dentado". * Y el día no es una página arrancada a ningún evangelio --ni esa camisa, hermanito, tampoco esa camisa. * Pienso, de manera un tanto hiperbólica, que esa camisa --ésa, la que no existe-- acaso es una página que arranqué al evangelio * Pienso, por ejemplo, que debería ponerme a trabajar; pienso en un nombre arrancado de cualquier evangelio... * El problema es que cualquier enunciado es potencialmente una declaración de amor --y eso incluye a las respuestas cordiales (en respuesta a @sincuerdo) * Diré lo obvio: que decir "te amo" es una forma perversa --anómala, pues-- de decir "te deseo": la referencia es carne; su sentido, agujeros. * Hablar es miserable en el sentido de que hablar es una forma de la indigencia: "el pan de tu palabra, el pan de tu palabra..." * El problema es que hablar implica, irremediablemente, estar haciendo la paráfrasis de lo que no podría ser dicho (hablar es miserable). * Suspirar ante nociones como "amor verdadero" o "amor constante más allá de la muerte" es parecido a suspirar ante una película pornográfica. * El hecho de que algo me parezca bello porque sé que es mentiroso explica claramente el hecho de que la pornografía me parezca conmovedora. * Una relación perversa es siempre predecible, por ejemplo: que ese discurso me parezca bello justamente porque sé que es mentiroso. * La carne y el espíritu son, por supuesto, analfabetos. * Guárdate tus palabras, hermanito: acaso sólo existen las que no hubieras dicho --o algún nombre enemigo que desfigura su eco. * Lo que sigue es una hoguera de nombres propios --¡asunto estéril ése! El nombre ya es hoguera --y ceniza y ceniza * Otra vez: no digas a tus pasos que estuviste, no digas a la ausencia que te marchas --la retórica del hambre siempre es pobre... * ¿Por qué la gente se escandaliza ante las hogueras de libros siendo que todo libro ya es hoguera --y ceniza? * Pocas cosas tan eróticas --mejor: pornográficas-- que un diagrama del aparato fonador humano. * De hecho, y ya pensándolo bien, la única manera de llegar a algún lado (y es que en verdad no hay otra) es tropezando. * Sólo una cosa más: no le digas que estabas a tus pasos: eso sólo lo dice quien tropieza --y a mí sólo se llega tropezando. * Que no existen tus manos, me diría, que las he confundido con la palabra "mano". * Pide, mejor, a ese anillo que no exista; dile al vino, mejor, que nació derramado --todo por no decir que no existen tus manos. * Y ahora, ¿qué? ¿qué le diré a ese vino derramado? ¿que no existe tu boca? ¿qué le diré al anillo? ¿que no existe tu mano? * Y es como si el nombre propio fuera una oscuridad tendida sobre la referencia, una violencia de tinta sobre el cuerpo. * Mucho berrinche --y ahora culpa: es como si a los arroyos de tuíter arrojara mis aguas residuales (y mis peores metáforas, al parecer). * Lo que sigue es elaborar una pequeña lista de lugares (geográficos y simbólicos) a los que me juré no volver nunca. * Siempre puede pensarse que las olas del mar son la frontera angustiada entre la república de los ahogados y el reino de los pepenadores. * Todo lenguaje es el presentimiento de su ruina; todo lenguaje, al mismo tiempo, ha llegado demasiado tarde a ella. * Aquel "me quiero ver horrible", tal vez pueda interpretarse como "existo" (la belleza es un hueco: nunca existe). * Todos los agujeros son idénticos --lo curioso es que cada rostro, fácilmente definible como un agujero, sea distinto. * Otra vez el mismo juego: mi capacidad insensata de ponerle nombres distintos a los mismos agujeros (todos los agujeros son idénticos). * “Me quiero ver horrible", dijo. ¿Cómo interpreto eso? * Otra vez la cabellera roja: "¿me cortas el pelo?", dijo; le dije: "¿cómo crees? te voy a dejar horrible"; contestó: "me quiero ver horrible" * Porque hablar es una forma de la indigencia: "tu palabra en mi boca, compañero, el pan de la palabra" * Y es que un discurso no es muy distinto de una horca o de un nudo alrededor de nada: simboliza la asfixia de objetos que no abarca. * Sigo sin tener nada qué decir --debe ser que este lenguaje es, hoy, la metáfora de su indigencia. * La expresión "flujo textual" en una reseña de poesía no sólo es hueca y vaga, sino que hace pensar en flujos de naturaleza más biológica :S * O podría contestar, cuando no suene, ese teléfono --y arreglarme con prisa por no verme al espejo: "vas a ninguna parte". * O cosas ilegibles: tu palabra en mi boca --o cosas ilegibles: el vino derramado, que en tus manos la sangre de todos los pescados. * O el placer y su sombra, me dirías, o el vino derramado... * O cosas ilegibles, te diría: que en tus manos almendras, que en tus manos pescados; que en tus manos la sangre de todos los pescados. * Diría, de cualquier tiempo, que es bueno y que es pasado; diría que en otras mesas los banquetes; diría que entre esas manos... * Podría ponerme a hablar del buen tiempo pasado, pero el hecho es que el tiempo es idéntico a sí mismo: ¿por qué perder mi tiempo? * Moverme --insisto-- es fingir que me muevo. * No hay cosa más bella en este mundo que una frente inclinada: es como un caballo que ha caído, que no ha de alzarse nunca. * Sólo puede anhelarse lo indistinto * "No hay nada más lejano de mi casida que el príncipe de damasco" (Darwish) * Claro y distinto. No hay nada más alejado de mi discurso que esos adjetivos; no hay nada, por otro lado, que haya anhelado tanto. * "Algunos de nosotros no somos otra cosa que una manifestación imprecisa de la tristeza" (sincuerdo). * La envidia no es más que una manifestación imprecisa de la tristeza. (feat. alaciel molas) * Ninguna sonrisa es bella: es un nudo de dientes y de ruido, es un nudo de dientes y vacío. * "y esa tristeza negra de manos aplaudiendo" podría haber escrito alguien, pero no lo hizo. * Uno siempre puede estar tentado a pensar que solamente son bellas las cosas que no existen, dado que todo es bello o nada lo es. * La tercera persona posee la belleza de las cosas que no existen. * hablar de "usted" puede implicar dos escenarios posibles: 1. que el emisor no existe pero el receptor sí; 2. al revés. * Decía Darwish: "el lugar es mi error y mi pretexto", me la cambio por: "el lenguaje es mi error y mi pretexto" * No me retiré: hablar un idioma es ser su esclavo. * Es imposible tener algo qué decir; digo, pues, cualquier cosa: agua cuerpo cabeza hormiga uña. * Me retiro. * Es imposible tener algo qué decir * Tal vez así pueda ser descrita una alegría cualesquiera: gorda y horrenda, sucia y amable (la alegría se parece a algo deforme). * Y la palabra tal vez no sea sino una alfombra que, extendida, ha ordenado a la frente que se incline (قبلة). * Casi puedo sentirlo: extiende sus palabras como extendiendo alfombras: tal vez alguien se siente allí --y conversen. * Debe ser que, en algún punto del camino que conducía a mi contradicción, me hice simplón y plano como una frase verdadera * Y acaso lo único que en mí produce llanto sea mi propio mal gusto: las frases sentimentales, las postales turísticas, la pornografía… * Y es como si el aire entero fuera un lodazal --y los pájaros cuerpos que no podrán alzarse. * Las voces nunca se "elevan contra (o por) algo", más bien "se hunden en algo". * Y si miro a un grupo de individuos aplaudiendo al mismo tiempo me invade una tristeza sorda y negra * Y esos pescados sangraban sobre los obituarios de un pedazo de periódico --y esas manos hermosas, al vaciarlos, anunciaban su resurrección. * Aprender de memoria tiene un valor estético enorme --no se trata de pensar las cosas, sino de que las cosas nos piensen. * Me gusta que la gente se persigne --es un gesto mecánico y hermoso. * Desata esos zapatos de su idioma de tierra --llámalos "hermanitos": ellos, igual tú... ellos sólo han querido descansar... * Persuade al corazón de lo que sea --y no llames a nadie por su nombre: desata toda horca, desata todo nombre. *Persuade al corazón de lo que sea. * Es como si al decirme: "ya no te hablo" un mecanismo preciso contestara: "acaso nunca hablamos". * Permite que te hable como hablaría el amante: "estoy lleno de tierra y cosas rotas" * Y dices --como tratando de conmover algo en ti mismo-- que cualquier cosa es una cosa rota. * Un poema de perdón carecería por completo de palabras: estaría hecho de tierra y cosas rotas. * Y es como si le hubiera dicho a la basura: "permite que te hable como hablaría el amante" * Me doy cuenta --y es un poco triste-- que cuando tengo ganas de algo es porque me pasé un largo rato especulando de qué podría tener ganas * Y es como si mis pasos susurraran al piso: "permite ahora que te hable en idioma de amante" * Y he de decir entonces a mi mano izquierda: "permite ahora que te hable en el lenguaje del amante" * Hago lo que, alguna vez, prometí que no haría --y sé que he de llegar tarde al instante de mi contradicción... * La escritura mecánica y repetida del nombre amado en cuadernos y árboles es un gesto esencialmente destructivo... * Por eso escriben los enamorados el nombre amado en cuadernos y árboles: para olvidarlo lo más rápido posible. * Una propiedad maravillosa de los nombres propios es que, si se les repite demasiadas veces, se les despoja para siempre de su referente. * Y es como si el nombre propio fuera una sombra sobre su referencia, una violencia de tinta sobre el cuerpo. * Respirar quiere decir haber sido expulsado del país del aire. * "estoy hablando" es --siempre-- rigurosamente equivalente a "no logro decir nada". * Eso que llamo hermoso, por otra parte, no es sino una fealdad a la que no estoy acostumbrado. * Cuando un gesto mecánico puede traducirse en otro gesto mecánico, lo llamo "hábito"; cuando sólo se traduce en un vacío, lo llamo "deseo" * "Príncipe" es una palabra que siento llena de crueldad y de belleza; "princesa", por su parte, no. * Cuando pierdo algo amado, lo lloro no tanto por haberlo amado, sino porque no logro demostrarme que en verdad lo hice. * La mañana es lo oscuro iluminado --un nombre es algo oscuro iluminado. * Nombrar no es muy distinto de encender por la noche aquellas lámparas --"madre, temo que nunca vuelva la mañana" * Haberse ahogado en un vaso de agua es rigurosamente igual de grave, e irremediable, que haberse ahogado en los mares de Dios... * Celebro, en fin, que mi alegría no sea sino alegría... * Celebro que mi alegría sea un agujero, un risita torpe --o algo insignificante, o algo ínfimo * Diré una obviedad: sólo se puede hablar de cualquier cosa --¡lo celebro! * El asco es la naturaleza de la identidad, el asco es el idioma del espejo, el asco es el lenguaje del amante. * Mi instinto gregario está mediado por la incomodidad y la vergüenza; por el asco, también: “debe ser que no somos muy distintos” * Desde hace cierto tiempo el concepto “hablar con alguien” me parece claustrofóbico. * El mensaje no se da ni se recibe ni se transmite: es solamente una sombra que proyecta dos sombras. * El mensaje, en cierto sentido, ni siquiera existe: nunca sabe dejar de ser posible. * “Reconozco que, en el fondo, me pareció una pésima broma” –afortunadamente, aún me queda el hábito de la risa mimética e idiota. * Se desatan los nudos, la sombra se desata –y la saliva entera: no era nada; te conmueve llamarlo “mi palabra”. * Y guarda por las noches sus dientes en un frasco: “todas esas palabras que no dije”.