27/05/12

Sobre la resurrección de los pájaros


Pues nada: quería venir a hablarles del corazón del creyente y de la resurrección de los pájaros. No tengo mucho qué decir al respecto, sin embargo. Dejo, pues, que se diga a sí misma la palabra –y una glosa mía, vieja e involuntaria.

Y cuando Abraham dijo: "¡Señor, muéstrame cómo devuelves la vida a los muertos!" Dijo: "¿Es que no crees?". Dijo: "Claro que sí, pero es para tranquilidad de mi corazón". Dijo: "Entonces coge cuatro aves y despedázalas. Luego, pon en cada montaña un pedazo de ellas y llámalas. Acudirán a ti rápidamente. Sabe que Dios es poderoso, sabio".
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 (Corán, 2, 260. Traducción de Julio Cortés).

Y aquí la glosa:

Recuerdo... "Y el corazón se llena de nostalgia"

los nombres de los pájaros del mundo:
he soñado su muerte en cualquier superficie
para que –en el espacio de su resurrección–
mis palabras sean ejecutadas.  
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(Discurso sobre los árboles del mundo)

29/04/12

¿Y si dejamos de hablar de la basura?


Ya basta de basura. No he decir adiós a aquellos árboles, no he de decir adiós a mi palabra. No. ¡Qué mejor manera de despedirse de la basura que con la basura misma! Así comenzó todo:

La basura

Debería de lavarla –mi pobreza–
debería de lavarme
pero es que esto no tiene ni final ni principio
y ya no sé decir palabras nuevas

ya no sé qué decir
que aquí no queda nada
que mi boca está llena de basura
de despojo de ferias

inlcuso aquella boca me pareció hoy basura
incluso aquélla
ésta

debería de arrojarla –esa basura–
pero se ha hecho muy buena compañía
me ha dejado dormir bajo el estiércol
como no lo habrían hecho mi madre o mi abuelita
me ha dejado dormir en los corrales
de las ferias pasadas

esas ferias pasadas –debería de olvidarlas–
pero es que esto no tiene ni final ni principio
y aquella boca –ésta– recuerda la basura
se cae en papeletas borradas por las lluvias
que cubren el país

¡como un velo de novia!

¡ese velo de novia! deberíamos lavarlo
pero es que ya no tiene ni final ni principio
y deja lo que queda:
por esta vez él mismo parecerá un camino

no seguiré su rumbo

me quedaré a dormir bajo el estiércol
sin apagar su luz a ningún cuarto
abriré bien la boca para aspirar del lodo
su sol su cielo un cuerpo
y lo oscuro y lo oscuro

podría dormir entonces
no tendría que lavarme

el sol se habría inclinado ante el estiércol
y ya no quedaría garganta alguna
quebrando este sonido
¡hubiera preferido que fuera un poco claro!

que fuera un poco clara –mi palabra–
pero es que esto no tiene ni final ni principio
y afuera llueve polvo y papeletas
van cubriendo los pasos de las bestias
van anunciando ferias
que ya no llegarán a este país.

(De Luis Fernando Méndez Franco, Discurso sobre los árboles del mundo, Ediciones Eón, México, 2007-2008)


05/04/12


No tengo qué decir. La palabra es el invierno de Dios –está deshabitada. Finge, pues, que has escrito y que esto no habría sido nunca una carta de amor; que la palabra es la piedra debajo de la cabeza de Jacob, que la palabra es el cráneo de Jacob está deshabitado. Finge, pues, que has escrito. Porque esto no es una carta de amor y la palabra es la piedra hacia donde se precipita todo cráneo: "no soñaste escaleras –jamás soñaste un ángel".

He aquí una de mis aleyas favoritas del Corán: habla del corazón humano; habla del corazón, del agua y de la piedra. No: nadie habría escrito nunca una carta de amor –se habría deshecho en polvo como el corazón del creyente.

Luego, después de eso, se endurecieron vuestros corazones y se pusieron como la piedra o aun más duros. Hay piedras de las que brotan arroyos, otras que se quiebran y se cuela el agua por ellas, otras que se vienen abajo por miedo a Dios. Dios está atento a lo que hacéis. (Cor, 2: 74, traducción de Julio Cortés)

(Podéis leerlo, analizarlo sintácticamente y escucharlo en árabe aquí: http://corpus.quran.com/wordbyword.jsp?chapter=2&verse=74)

18/03/12

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"Aquí, en las laderas de las colinas, frente al ocaso, / frente al abismo del tiempo, / cerca de los jardines amputados de sombra, / hacemos lo que hacen los prisoneros, / hacemos lo que hacen los desempleados: / cultivar la esperanza".

Mahmud Darwish, Estado de sitio.

15/12/11

خذ القصيدة عني

"Take the poem from me. I can't bear, now, the betrayal of beauty. I can't bear the force of language which crams us into a passageway, and opens for it, not for us, the heroism of the horizon"

(Carta de Mahmud Darwish a Samih al-Qasim. Traducción al inglés de Jeffrey Sacks).

10/12/11



¿Y qué hubiéramos podido decir de todos modos? la palabra de nuevo y esos barcos –la palabra y los barcos, el desierto y los barcos, los nombres y los barcos. La palabra...

Di lo que quieras

Mahmud Darwish

Di lo que quieras: pon los puntos sobre las letras;
pon las letras junto a letras: que nazca la palabra,
evidente y oscura –y que empiece el discurso;
pon el discurso sobre la metáfora; pon la metáfora sobre
lo imaginario; pon lo imaginario sobre su volverse a lo lejano;
pon lo lejano sobre lo lejano –y que nazca el ritmo...

(Traducción propia)


13/07/11

Las pepenadoras, de Alaciel Molas*


Por Luis Fernando Méndez Franco


Es difícil, en los límites que trazan las características propias de una reseña, ofrecer al lector una idea general de un trabajo –denso y brevísimo-- como Las pepenadoras. Más bien que desplegar etiquetas críticas intentando darle –o negarle-- un lugar dentro de los hechos de la más reciente dramaturgia mexicana o cualquier otra cosa por el estilo, vale la pena que intentemos dibujar, aunque sea intuitivamente, algunas de las características esenciales de esta obra. Las pepenadoras es, en primer lugar y al menos para mí, una meditación no sobre la ficción (una primera lectura descuidada bien podría calificar este trabajo de mero ejercicio formal o bien de meta-teatro), sino –y es bien distinto– sobre los fines últimos que tiene, de ser siquiera posible, toda ficción: la verdad y el lenguaje.


La verdad y el lenguaje, sí, pero no como meras abstracciones, sino bajo la forma, al mismo tiempo metafórica y concreta, del acto de pepenar; la basura, el desperdicio, como expresión última del acto de narrar. Me explico. Tomando como base una premisa en extremo sencilla –“dos personajes entran en ficción”–, iremos viendo cómo la totalidad de la acción se construye no de manera dada, sino como una operación de naturaleza arbitraria: a partir del desperdicio, que en sí mismo carece de función y que, por lo tanto, es lo no nombrado, lo indistinto, los personajes irán trazando el tejido de sus vidas. El desperdicio, que puede ser cualquier cosa posible, se llama ahora “ausencia” o se llama ahora “padre”; se llama “lo que sea”. La verdad del personaje y de su historia no se muestra en el texto, pues, como algo otorgado de antemano; en cierto modo, se plantea que es imposible poseer verdad e historia porque, al siquiera intentar poseerlos, se les imposibilita. La verdad se encuentra, entonces, reducida al acto de nombrar y en el acto de nombrar los personajes necesariamente se destruyen: se nombran a sí mismos: basura nuevamente; algo que se parece a cualquier cosa; idéntico a sí mismo: a cualquier cosa.


Es la imagen de un enorme cementerio, este trabajo: “allí donde alguna vez tuve sentido”, “allí donde alguna vez algo importante…”. Allí, en lo que queda del lenguaje. Y es que lenguaje y vida no se dejan definir sino a partir de lo que queda de ellos: sábanas, platos, vasos, cráneos, cuerpos –todo, en su siempre, idéntico. Es en ese espacio, el espacio necesariamente vacío de lo que somos, donde los personajes de Alaciel Molas vagan poniéndole nombres a lo que no ha existido, buscando lo importante no en la propia historia, que se niega a sí misma, sino en las orillas, en los jirones del lenguaje con el que fue hecha; en la verdad misma, en la vida: allí donde todo –por fin– habría dejado de tener sentido.


* Alaciel Molas (2008). Cuando nos llamábamos Benito Cereno. Las Pepenadoras. Ediciones Eón: México D.F.


Aprovecho esta entrada para, si la pobreza de su lenguaje despierta algo al menos semejante a la curiosidad, a) sugerirles la lectura del libro de Alaciel Molas y b) invitarlos a fisgonear en su blog naciente (http://bestiarioparaanalfabetas.blogspot.com/) y su cuenta de tuíter (http://twitter.com/#!/leicala).

26/06/11

On reference (again)


¿A dónde van ellos? ¿Pastor? ¿Pastor? ¿A dónde van? Ellos ya no me escuchan. Ellos ya están muy lejos. Ellos ya no hacen ruido. Ése ya no es el camino del establo. ¿Dónde dormirán esta noche? ¡Oh! ¡Oh! Está muy oscuro... Voy a decirle algo a alguien.

(Maurice Maeterlinck, Pelléas et Mélisande)

¿Y qué habría de decirle alguien a alguien? ¿la partida de nuevo, que todo se ha marchado? Su partida de nuevo –toda cosa: las nubes, las personas, sus zapatos... Y la palabra misma, como buscando establos –destruida en sí misma por la palabra "algo".

17/02/11


انا المهاجر الذي لم يهاجر
انا الحر الذي لم يتحرر
انا الفعل الذي لم يفعل
انا الكلام الذي لم ينطق

(عز الدين المدني)


Soy el migrante que no emigró,
soy el hombre libre que no se liberó,
soy el acto que no fue llevado a cabo,
soy la palabra que no fue pronunciada.

('Izz ed-Din al-Madani)

(...)


"Y luego qué..."
¿Luego qué? Gritó un ejército de pronto:
"¿Eres tú nuevamente? ¿acaso no te había matado?"
Contesté: "me mataste... y he olvidado, como tú, morir".

M. Darwish, Fi l-Quds (fragmento), traducción propia.

¿Ars poetica?


"(...) el poema (...) no se desarrolla de manera lineal ni calculada y no se deja someter a la lógica absurda del final y el principio: en mi experiencia al menos, el poema no ha podido ser nunca sino la sombra proyectada desde algo que no podría ser dicho, algo que, por definición, es lo indistinto. El poema, en la medida que lo llamamos “terminado” o “iniciado” o “en proceso”, en la medida en la que lo reducimos a ser un objeto verbal, o incluso simplemente un garabato de tinta impreso en la materia del papel; materia de la voz que lo recita u objeto de un sujeto que lo crea (frecuentemente decimos del poema que “lo escribimos”), oculta lo que para mí es la única característica que le es intrínseca: su imposibilidad radical —ese territorio inconcebible donde lo que es, lo que fue dicho, se identifica y reconcilia con lo que nunca ha sido, con algo que no quiere decir nada. Es para mí el poema, entonces, un vacío: la búsqueda constante de su ausencia. Y si tuviera –no la tengo-- una premisa para escribir, diría –por decir algo-- que es justamente ésa".

07/02/11

¡Alégrate! --me dice--, que no hay razón alguna de estar triste. Y solamente eso --y nada más...

30/01/11

A propósito de nada (o más sobre los objetos amados)


"Cierto día, empezó a dibujar arcos pero, de pronto, se detuvo y rompió el dibujo. Amaba sus arcos y, repentinamente, sin saber por qué, se le ocurrió pensar que no se debe representar lo que se ama, que hay que guardarlo como un secreto".

Sobre el carácter de Tomás, en El valle del Issa, de Czesław Miłosz.

02/10/10


"I like his eyes. They don't look like they see what he's looking at, but they keep on looking"

Sabbath Lily Hawks acerca de Hazel Motes, en Wise blood.

24/09/10

El adiós a Túnez

Mahmud Darwish

(fragmento)

¿Acaso hemos olvidado algo detrás? Hemos olvidado volver nuestras miradas hacia el corazón --y el bien que había en nosotros lo dejamos en ti; hemos en ti dejado a nuestros mártires heredándote el bien.

08/07/10

Elogio de la basura III


Jurar "amor" es jurar "asco". * Insisto y nunca dejaré de insistir: la justicia es el lenguaje de los basureros. * ¿Por qué será que la gente piensa que destruir es fácil? Se escribe para destruir, por ejemplo. * Renuncio al discurso amoroso para siempre * ¿Cuántos nombres no existen? Justamente todos los que existen, contestaría de buena gana * se escribe para destruir... ¿por qué será que la gente piensa que destruir es fácil? * Se ha perdido tu imagen en la palabra “algo” * Un nombre es una horca; repetirlo en voz alta, la ejecución de algo * me buscaba en las ruinas de la palabra “alguien” * ¿Cuántas palabras no existen? * O sobre el origen de un suspiro más negro que algo en efecto negro * Todo interlocutor es imaginario, le dije; podría plantearse así: si el receptor es imaginario, el emisor necesariamente también lo es * Si tuíter es un modelo a escala de la comunicación humana, podría afirmarse que consumirse a sí mismo implica reproducirse exponencialmente * "Ley del hielo" es un concepto que, más que infantil (eso está bien), es ilusorio --sobre todo si la premisa era "la comunicación no existe" * E incluso la palabra despoblada... * Y si el poema no sirve para destruirse a sí mismo, hermanito, ¿para qué sirve entonces? ¿para arrullar señoritas, mártires, traidores? * Nunca dejaré de insistir: o todos los objetos son hermosos o ninguno lo es --se negaría a sí mismo... ¡Esas bellas palabras, poeta! * ¿Por qué actuar de manera aparentemente radical cuando bien podría no actuar en lo absoluto, es decir, radicalmente? * Convertirse en la propia saliva --y nada más. * Orden del día: dejar de hablar --el destino de todo hombre es convertirse en su propia saliva. * Las reuniones familiares lo único que logran es recordarme hasta qué punto mi propio lenguaje es un fenómeno detestable. * ¿Y si no estoy? ¿si ni siquiera estuve, así, a secas? como sea: nada aquí me corresponde màs que la fealdad de todo --mi fealdad, ante todo. * Oh palabra vencida en la palabra, oh lámpara vencida por la palabra "lámpara". * Se trata de olvidar lo que no ha sido, que el final es ajeno a la mecánica de las despedidas, ajeno a la retórica de los epílogos... * ¿Y si planteara que "tú" eres el poema, incapaz de acercarme o alejarme --capaz de destruirme-- entenderías acaso lo que quiero decirte? * El poema no acerca ni aleja los objetos, eso es un hecho --pero sin duda es capaz de destruirlos. * ¿Y acaso he de decir que eran extraños, mi corazón y tú? Eran extraños. * No me basta. No me bastas, palabra: oh palabra vencida, oh lámpara vencida por la palabra "lámpara". * Y eso solamente, y nada más. Lo que sigue: alcanzar el propio absurdo --nuevamente: tal vez allí te encuentre y entienda que no estabas. * Y aun así escribo tú sin dudas, sin comillas... sólo para decirte: "¿he de llamarte extraño,a ti, a mi corazón?" * Intentemos recomenzar esto. Un intento: el deseo es, esencialmente, una relación concreta entre dos objetos inconcretos. * O bien: el deseo es la única relación que puede establecerse entre dos objetos inexistentes. * Es decir: en la relación "deseo", que es perfectamente observable, los objetos involucrados se niegan a sí mismos. * Eso: sólo puede sentirse nostalgia de las cosas que no se recuerdan; no, mejor: sólo puede sentirse nostalgia de lo que nunca ha sido... * No se me ocurre cosa más dulce para expresar mi deseo que esto: que "en tus manos la sangre de todos los pescados" * Materia de un poema amoroso: "y en tus manos la sangre de todos los pescados" * No perdiste el poema, hermanito, porque nació perdido: era su ausencia --lo invocaba la sangre de todos los pescados. * Y era una cosa negra, ese poema --y era un cosa errada. *¿Hacía falta esforzarse? no dejo de decírmelo: la palabra se acaba en la palabra, ¿hacía falta esforzarse? * Hay que ser bien precisos: la palabra (humana) se acaba en la palabra (humana)... a dormir. * ¿Te das cuenta, hermanito? he dicho otra obviedad: "la palabra se acaba en la palabra" --la palabra se pudre en la palabra. * La palabra se acaba en la palabra: no digas que dijiste... ¿en verdad haría falta que te esforzaras tanto? hacía falta, haría falta... * "Soy aquello que dije a las palabras" (Darwish) * "yo soy tú en las palabras: / un mismo libro nos reúne" (Darwish) * Otra obviedad: es una mentira decir que el deseo tiene objeto: si lo tuviera, sería él mismo ese objeto --y no deseo. * Otra obviedad: el deseo nos proyecta fuera de la culpa (de haber deseado) para que no entendamos nunca que deseo siempre es culpa * ¡Claro! debe ser que olvidé esto: "yo", en ciertos discursos, no soy "uno"; más bien, por lo que veo, "ninguno": "lo que sea". * Insisto: no eres más que una manifestación perversa de lo ausente. Lárgate, pues --o quédate: es lo mismo. * O algo sobre el deseo y la culpa, sobre el deseo y su sombra * Podría escribir algo sobre la anatomía de los caballos o algo sobre la lámpara del ojo * Y era como una página arrancada al evangelio --tu camisa, hermanito: un signo de victoria abandonado en cualquier basurero. * “Se ha caído el poema del caballo” (Darwish) / Se ha caído el poema del poema. * Cierta canción pop podría gustarme mucho si, en cada lugar donde dice "mamá", dijera más bien "puerca asquerosa" o "útero dentado". * Y el día no es una página arrancada a ningún evangelio --ni esa camisa, hermanito, tampoco esa camisa. * Pienso, de manera un tanto hiperbólica, que esa camisa --ésa, la que no existe-- acaso es una página que arranqué al evangelio * Pienso, por ejemplo, que debería ponerme a trabajar; pienso en un nombre arrancado de cualquier evangelio... * El problema es que cualquier enunciado es potencialmente una declaración de amor --y eso incluye a las respuestas cordiales (en respuesta a @sincuerdo) * Diré lo obvio: que decir "te amo" es una forma perversa --anómala, pues-- de decir "te deseo": la referencia es carne; su sentido, agujeros. * Hablar es miserable en el sentido de que hablar es una forma de la indigencia: "el pan de tu palabra, el pan de tu palabra..." * El problema es que hablar implica, irremediablemente, estar haciendo la paráfrasis de lo que no podría ser dicho (hablar es miserable). * Suspirar ante nociones como "amor verdadero" o "amor constante más allá de la muerte" es parecido a suspirar ante una película pornográfica. * El hecho de que algo me parezca bello porque sé que es mentiroso explica claramente el hecho de que la pornografía me parezca conmovedora. * Una relación perversa es siempre predecible, por ejemplo: que ese discurso me parezca bello justamente porque sé que es mentiroso. * La carne y el espíritu son, por supuesto, analfabetos. * Guárdate tus palabras, hermanito: acaso sólo existen las que no hubieras dicho --o algún nombre enemigo que desfigura su eco. * Lo que sigue es una hoguera de nombres propios --¡asunto estéril ése! El nombre ya es hoguera --y ceniza y ceniza * Otra vez: no digas a tus pasos que estuviste, no digas a la ausencia que te marchas --la retórica del hambre siempre es pobre... * ¿Por qué la gente se escandaliza ante las hogueras de libros siendo que todo libro ya es hoguera --y ceniza? * Pocas cosas tan eróticas --mejor: pornográficas-- que un diagrama del aparato fonador humano. * De hecho, y ya pensándolo bien, la única manera de llegar a algún lado (y es que en verdad no hay otra) es tropezando. * Sólo una cosa más: no le digas que estabas a tus pasos: eso sólo lo dice quien tropieza --y a mí sólo se llega tropezando. * Que no existen tus manos, me diría, que las he confundido con la palabra "mano". * Pide, mejor, a ese anillo que no exista; dile al vino, mejor, que nació derramado --todo por no decir que no existen tus manos. * Y ahora, ¿qué? ¿qué le diré a ese vino derramado? ¿que no existe tu boca? ¿qué le diré al anillo? ¿que no existe tu mano? * Y es como si el nombre propio fuera una oscuridad tendida sobre la referencia, una violencia de tinta sobre el cuerpo. * Mucho berrinche --y ahora culpa: es como si a los arroyos de tuíter arrojara mis aguas residuales (y mis peores metáforas, al parecer). * Lo que sigue es elaborar una pequeña lista de lugares (geográficos y simbólicos) a los que me juré no volver nunca. * Siempre puede pensarse que las olas del mar son la frontera angustiada entre la república de los ahogados y el reino de los pepenadores. * Todo lenguaje es el presentimiento de su ruina; todo lenguaje, al mismo tiempo, ha llegado demasiado tarde a ella. * Aquel "me quiero ver horrible", tal vez pueda interpretarse como "existo" (la belleza es un hueco: nunca existe). * Todos los agujeros son idénticos --lo curioso es que cada rostro, fácilmente definible como un agujero, sea distinto. * Otra vez el mismo juego: mi capacidad insensata de ponerle nombres distintos a los mismos agujeros (todos los agujeros son idénticos). * “Me quiero ver horrible", dijo. ¿Cómo interpreto eso? * Otra vez la cabellera roja: "¿me cortas el pelo?", dijo; le dije: "¿cómo crees? te voy a dejar horrible"; contestó: "me quiero ver horrible" * Porque hablar es una forma de la indigencia: "tu palabra en mi boca, compañero, el pan de la palabra" * Y es que un discurso no es muy distinto de una horca o de un nudo alrededor de nada: simboliza la asfixia de objetos que no abarca. * Sigo sin tener nada qué decir --debe ser que este lenguaje es, hoy, la metáfora de su indigencia. * La expresión "flujo textual" en una reseña de poesía no sólo es hueca y vaga, sino que hace pensar en flujos de naturaleza más biológica :S * O podría contestar, cuando no suene, ese teléfono --y arreglarme con prisa por no verme al espejo: "vas a ninguna parte". * O cosas ilegibles: tu palabra en mi boca --o cosas ilegibles: el vino derramado, que en tus manos la sangre de todos los pescados. * O el placer y su sombra, me dirías, o el vino derramado... * O cosas ilegibles, te diría: que en tus manos almendras, que en tus manos pescados; que en tus manos la sangre de todos los pescados. * Diría, de cualquier tiempo, que es bueno y que es pasado; diría que en otras mesas los banquetes; diría que entre esas manos... * Podría ponerme a hablar del buen tiempo pasado, pero el hecho es que el tiempo es idéntico a sí mismo: ¿por qué perder mi tiempo? * Moverme --insisto-- es fingir que me muevo. * No hay cosa más bella en este mundo que una frente inclinada: es como un caballo que ha caído, que no ha de alzarse nunca. * Sólo puede anhelarse lo indistinto * "No hay nada más lejano de mi casida que el príncipe de damasco" (Darwish) * Claro y distinto. No hay nada más alejado de mi discurso que esos adjetivos; no hay nada, por otro lado, que haya anhelado tanto. * "Algunos de nosotros no somos otra cosa que una manifestación imprecisa de la tristeza" (sincuerdo). * La envidia no es más que una manifestación imprecisa de la tristeza. (feat. alaciel molas) * Ninguna sonrisa es bella: es un nudo de dientes y de ruido, es un nudo de dientes y vacío. * "y esa tristeza negra de manos aplaudiendo" podría haber escrito alguien, pero no lo hizo. * Uno siempre puede estar tentado a pensar que solamente son bellas las cosas que no existen, dado que todo es bello o nada lo es. * La tercera persona posee la belleza de las cosas que no existen. * hablar de "usted" puede implicar dos escenarios posibles: 1. que el emisor no existe pero el receptor sí; 2. al revés. * Decía Darwish: "el lugar es mi error y mi pretexto", me la cambio por: "el lenguaje es mi error y mi pretexto" * No me retiré: hablar un idioma es ser su esclavo. * Es imposible tener algo qué decir; digo, pues, cualquier cosa: agua cuerpo cabeza hormiga uña. * Me retiro. * Es imposible tener algo qué decir * Tal vez así pueda ser descrita una alegría cualesquiera: gorda y horrenda, sucia y amable (la alegría se parece a algo deforme). * Y la palabra tal vez no sea sino una alfombra que, extendida, ha ordenado a la frente que se incline (قبلة). * Casi puedo sentirlo: extiende sus palabras como extendiendo alfombras: tal vez alguien se siente allí --y conversen. * Debe ser que, en algún punto del camino que conducía a mi contradicción, me hice simplón y plano como una frase verdadera * Y acaso lo único que en mí produce llanto sea mi propio mal gusto: las frases sentimentales, las postales turísticas, la pornografía… * Y es como si el aire entero fuera un lodazal --y los pájaros cuerpos que no podrán alzarse. * Las voces nunca se "elevan contra (o por) algo", más bien "se hunden en algo". * Y si miro a un grupo de individuos aplaudiendo al mismo tiempo me invade una tristeza sorda y negra * Y esos pescados sangraban sobre los obituarios de un pedazo de periódico --y esas manos hermosas, al vaciarlos, anunciaban su resurrección. * Aprender de memoria tiene un valor estético enorme --no se trata de pensar las cosas, sino de que las cosas nos piensen. * Me gusta que la gente se persigne --es un gesto mecánico y hermoso. * Desata esos zapatos de su idioma de tierra --llámalos "hermanitos": ellos, igual tú... ellos sólo han querido descansar... * Persuade al corazón de lo que sea --y no llames a nadie por su nombre: desata toda horca, desata todo nombre. *Persuade al corazón de lo que sea. * Es como si al decirme: "ya no te hablo" un mecanismo preciso contestara: "acaso nunca hablamos". * Permite que te hable como hablaría el amante: "estoy lleno de tierra y cosas rotas" * Y dices --como tratando de conmover algo en ti mismo-- que cualquier cosa es una cosa rota. * Un poema de perdón carecería por completo de palabras: estaría hecho de tierra y cosas rotas. * Y es como si le hubiera dicho a la basura: "permite que te hable como hablaría el amante" * Me doy cuenta --y es un poco triste-- que cuando tengo ganas de algo es porque me pasé un largo rato especulando de qué podría tener ganas * Y es como si mis pasos susurraran al piso: "permite ahora que te hable en idioma de amante" * Y he de decir entonces a mi mano izquierda: "permite ahora que te hable en el lenguaje del amante" * Hago lo que, alguna vez, prometí que no haría --y sé que he de llegar tarde al instante de mi contradicción... * La escritura mecánica y repetida del nombre amado en cuadernos y árboles es un gesto esencialmente destructivo... * Por eso escriben los enamorados el nombre amado en cuadernos y árboles: para olvidarlo lo más rápido posible. * Una propiedad maravillosa de los nombres propios es que, si se les repite demasiadas veces, se les despoja para siempre de su referente. * Y es como si el nombre propio fuera una sombra sobre su referencia, una violencia de tinta sobre el cuerpo. * Respirar quiere decir haber sido expulsado del país del aire. * "estoy hablando" es --siempre-- rigurosamente equivalente a "no logro decir nada". * Eso que llamo hermoso, por otra parte, no es sino una fealdad a la que no estoy acostumbrado. * Cuando un gesto mecánico puede traducirse en otro gesto mecánico, lo llamo "hábito"; cuando sólo se traduce en un vacío, lo llamo "deseo" * "Príncipe" es una palabra que siento llena de crueldad y de belleza; "princesa", por su parte, no. * Cuando pierdo algo amado, lo lloro no tanto por haberlo amado, sino porque no logro demostrarme que en verdad lo hice. * La mañana es lo oscuro iluminado --un nombre es algo oscuro iluminado. * Nombrar no es muy distinto de encender por la noche aquellas lámparas --"madre, temo que nunca vuelva la mañana" * Haberse ahogado en un vaso de agua es rigurosamente igual de grave, e irremediable, que haberse ahogado en los mares de Dios... * Celebro, en fin, que mi alegría no sea sino alegría... * Celebro que mi alegría sea un agujero, un risita torpe --o algo insignificante, o algo ínfimo * Diré una obviedad: sólo se puede hablar de cualquier cosa --¡lo celebro! * El asco es la naturaleza de la identidad, el asco es el idioma del espejo, el asco es el lenguaje del amante. * Mi instinto gregario está mediado por la incomodidad y la vergüenza; por el asco, también: “debe ser que no somos muy distintos” * Desde hace cierto tiempo el concepto “hablar con alguien” me parece claustrofóbico. * El mensaje no se da ni se recibe ni se transmite: es solamente una sombra que proyecta dos sombras. * El mensaje, en cierto sentido, ni siquiera existe: nunca sabe dejar de ser posible. * “Reconozco que, en el fondo, me pareció una pésima broma” –afortunadamente, aún me queda el hábito de la risa mimética e idiota. * Se desatan los nudos, la sombra se desata –y la saliva entera: no era nada; te conmueve llamarlo “mi palabra”. * Y guarda por las noches sus dientes en un frasco: “todas esas palabras que no dije”.

09/06/10

(Imagen: iglesia en Tbilissi)

Recuerdo... "y el corazón se llena de nostalgia"

de todo lo supuesto, su final --de esos restos, palabras. Y aquél en cuya boca palpitaba mi espera y aquél en cuya boca su comida y su infancia... Debí haberlas robado en otro sitio, allí donde librabas las enormes batallas: "tú y yo nos casaríamos algún día". Pero es que todo nombre se ha transformado en mosca y aquí, sobre estas mesas, se han podrido la carne y el pescado --esperando otras fiestas, esperando tus manos: "tú y yo nos casaríamos algún día". Y aquél en cuyo oído palpitaba el deseo, el habla entorpecida de mi propio deseo... Debiste haberme hallado insoportable --¡de otra tristeza, moscas!--, debiste haberme hallado en otro nombre, allí donde librabas esas grandes batallas: me has dejado inconcluso (así podré encontrarte)... De todo lo soñado, su derrota --de todas las victorias, mis migajas, ¡llorarán de alegría! ¡el día de esa victoria! ¡llegará! Mañana, tarde y noche, estoy seguro, se tocarán campanas que habré de confundir con mi amor hacia algo: "tú y yo nos casaríamos algún día". Para ti mi palabra, mientras tanto: allí te he vuelto otro, aunque este corazón no fuera hospitalario. ¡Esas palabras nuestras! entiendo que sabrás reconocerlas, entiendo que podré reconocerlo: porque he oído tu nombre y tú habitas el mío --y sólo queda tiempo.

(Tomado de Discurso sobre los árboles del mundo y vuelto a publicar en esta cochina página sólo porque el autor se encontró con la imagen de una iglesia).

22/05/10

Sobre la semejanza



Dios es 1, el diablo \infty


Simone Weil


Porque tu corazón se parece a una catedral, pero ciertamente una catedral es semejante a cualquier cosa y un corazón, al mismo tiempo, semejante también a cualquier cosa; justamente por eso, por el diablo, ¿lo escuchas, "amor mío"? Va cantando los nombres de los cosas y es semejante él mismo a tu nombre o a un pájaro.

"Amor mío", me repito: tenía que hablarle a algo; sé que he hablado de algo, al menos eso --tenía que hablar de algo.

(No, nada de lo que escribo viene al caso, viejos hombres de buena voluntad: tenía que hablar de algo).

10/05/10

Elogio de la basura II


¿Por qué has hablado tanto de las nubes? Porque tan sólo se parecen a ellas mismas --y es necio quien se tiende sobre el césped en búsqueda de trenes y caballos. ¿Por qué has hablado tanto del poema? Porque no existe, porque no existe --y es necio quien se inclina ante una hoja en búsqueda de nombres y caballos. Nombres para las cosas: lo que no tiene forma --lo que llamas "amado". Tú que confundes todo, ¡traiciona a esos caballos! ¿Por qué has hurgado tanto en la basura? Porque no tengo rostro verdadero. Y es necio quien desea, por su reflejo, saber si ha amado algo.

(Por Luis Fernando Méndez Franco)

06/05/10

Elogio de la basura


Comienzo a darme cuenta que puedo ser clasificado en la categoría "persona problemática", lo cual implica, claro, una paradoja: no existe persona más simplona sobre este bajo mundo que Luis Fernando, es decir, "yo" ("yo es un otro", ¿cómo, si no, podría hablar de mí mismo?). Me doy cuenta, por otra parte, que estoy dispuesto a dedicar una entrada completa de mi blog a semejante observación. La única explicación que se me ocurre ahora mismo de tal fenómeno es que encuentro placer en la destrucción de los objetos amados. Me digo: "no lloras los objetos por haberlos amado; los lloras, me parece, porque no logras demostrarte que en realidad los amaste". Y eso solamente --y nada más, que sobre la equivalencia última entre escribir y haber escrito ya he venido hablando demasiado...

23/04/10


(Shinichi Maruyama)


Materia de un discurso amoroso


Tomado de Émile Benveniste, "Estructura de las relaciones de persona en el verbo" en Problemas de lingüística general.

(...) una de las características de las personas "yo" y "tú" es su unicidad específica: el "yo" que enuncia, el "tú" a quien "yo" se dirige son cada vez únicos. Pero "él" puede ser una infinidad de sujetos --o ninguno. Por eso el Je est un autre de Rimbaud proporciona la expresión típica de lo que es propiamente la "enajenación" mental, donde el yo es desposeído de su identidad constitutiva.

Otra característica es que "yo" y "tú" son inversibles: aquel que "yo" define como "tú" se piensa y puede invertirse a "yo", y "yo" se vuelve un "tú". Ninguna relación parecida es posible entre una de estas personas y "él", puesto que "él" en sí designa específicamente nada y nadie.

*

Subrayo solamente, consciente de estar repitiendo lugares comunes, lo siguiente: si "yo" y "tú" son inversibles, ¿no es su unicidad específica, por definición, ilusoria? Creo que es en tal sentido que Louis Massignon exclama: "¿Quién tiene derecho a la predicación legítima del discurso sino Dios? ¿quién puede decir verdaderamente 'yo' en nosotros sino 'Él'?" O, siguiendo la cita de Benveniste: ¿quién puede decir verdaderamente "yo" en nosotros sino nada, sino nadie?

03/04/10

Una oración (o sobre el arte del paralelismo)

"Semper quietus es, quoniam tua quies tu ipse es. Et hoc intellegere quis hominum dabit homini? Quis angelus angelo? Quis angelus homini? A te petatur, in te quaeratur, ad te pulsetur; sic, sic accipietur, sic invenietur, sic aperietur."

("Siempre estás sereno porque tú mismo eres tu serenidad. ¿Y qué hombre hará entender esto al hombre? ¿qué ángel al ángel? ¿qué ángel al hombre? A ti hay que pedirlo, en ti hay que buscarlo, a tu puerta hay que llamar; así podremos recibirlo, así hallarlo, así encontrar la puerta abierta. Amén.")

San Agustín, Confesiones, XIII, 38.53

28/03/10

(...)


No tengo ganas de escribir. O bien sí tengo ganas, ¡quién sabe! "Esos tiempos pasaron de cualquier manera", así me digo; digo que no hay razón alguna de estar triste. Y me pregunto --sin demasiada convicción-- si escribir ya era equivalente a haber escrito, si lo posible y lo imposible no son siempre, a fin de cuentas, sino dos objetos de materias distintas cuyo peso está condenado --por ese mecanismo que identifica el milagro a lo absurdo-- a ser el mismo. Hablo al azar, hablo al azar; pienso en cosas idénticas: lo que llamo una historia y el blanco después de ella --allí donde no hay nada qué decir: lo dicho es, por definición, algo que resta... La historia ya es la nada después de ella.

(¡Cómo no haberla amado! ¡esa mañana estaba negra de deseo! No era un fin ni un inicio: era un poema --una canción de cuna para los traidores--, un poema de nuevo y un poema, el que fuera:

Let us go hence, go hence; she will not see.
Sing all once more together; surely she,
She too, remembering days and words that were,
Will turn a little toward us, sighing; but we,
We are hence, we are gone, as though we had not been there.
Nay, and though all men seeing had pity on me,
She would not see.

A.C. Swinburne).

09/03/10


(Planta de la catedral de Sens)

Cuando pienses en los otros que están lejos
piensa en ti.
Di: "sea yo, en lo oscuro, vela"

Mahmud Darwish.

Habré perdido entonces los nombres de las cosas, habré perdido entonces lo que llamé amuletos --sea, pues, mi corazón el amuleto. Y que sea su negrura la luz en la negrura --y que sea lo perdido la llave hacia mi aliento... ¿Recuerdas esa iglesia? Había velas y cuervos --palabras de estos labios: las dejaré pasar como quien dice: "¡cuervos! ¡en la palabra 'vela' he visto cuervos!".

Sea pues mi corazón el amuleto...

03/03/10

¿Qué quedará?

Mahmud Darwish

¿Qué quedará de los dones de la nube blanca?
--Una flor de saúco.
¿Qué quedará de la llovizna del oleaje azul?
--La cadencia del tiempo.
¿Qué quedará del desangrarse de la idea verde?
--Agua en las venas del roble.
¿Qué quedará de las lágrimas de amor?
--Un tatuaje en lo púrpura.
¿Qué quedará del polvo de la búsqueda por un sentido?
--La senda del ardor.
¿Qué quedará del camino del gran viaje hacia lo desconocido?
--La canción del viajero a su caballo.
¿Qué quedará del espejismo del sueño?
--Las huellas de la tarde en el violín.
¿Qué quedará del encuentro de algo y nada?
--El sentimiento de seguridad en lo divino.
¿Qué quedará de la palabra del poeta árabe?
--Un abismo... y un hilo de humo.
¿Qué quedará de la palabra tuya?
--Un olvido necesario para que se recuerde el lugar.


(Tomado del poemario لاتعتذر عما فعلت / "no te disculpes por lo que hiciste". Traducción de Luis Fernando Méndez Franco).

17/02/10

No miran hacia atrás


Mahmud Darwish


No miran hacia atrás para despedirse del exilio:
frente a ellos, otro exilio. Ya se han acostumbrado
al camino circular: no hay detrás ni adelante,
norte y sur. "Migran"
del vallado hacia el jardín, dejando
un testamento en cada metro
del patio de la casa:
"no recordéis, luego de nosotros,
sino la vida".
"Viajan" de la mañana resplandeciente
al polvo del mediodía, van cargando
sus ataúdes, llenos con los objetos de la ausencia:
un carnet de identidad, una carta a la amada
cuya dirección se ignora:
"no recordéis, luego de nosotros,
sino la vida"
"Migran" de las casas a las calles
dibujando el signo herido de la victoria, diciendo
a quien los mira:
"todavía estamos vivos, ¡no nos recordéis!"
Salen, para respirar y tomar el sol, del cuento;
van cargando la idea de volar más alto
y ascender, luego, más alto --y precipitarse e ir y regresar
y saltar de la cerámica antigua a las estrellas...
y regresar al cuento: no hay fin para el comienzo.
Escapan de la somnolencia hacia el ángel del sueño:
blanco, los ojos rojos por haber contemplado
la sangre derramada:
"no recordéis, luego de nosotros,
sino la vida"


(Tomado del poemario لاتعتذر عما فعلت / "no te disculpes por lo que hiciste". Traducción de Luis Fernando Méndez Franco).

08/02/10

Il s'agit de nier


No tengo absolutamente nada qué decir: no tengo nada... Digo pues –no podría ser de otro modo– lo que sea: "¡tus ojos almendrados, tu camisa". Nada tiene ya peso: "lo que sea..." Y es que desde hace algún tiempo te he debido palabras que no existen; hace tiempo, también, agradezco mi mundo como si no existiera: los árboles y el polvo y los planetas; la biblia, los naufragios, los caminos... ¡Todos esos naufragios de juguete! los barcos de juguete, los trenes de juguete, las biblias de juguete, ¡las biblias de juguete!

Un gesto inútil, esto... La poesía es un juguete, sólo eso.

*

Cuando por fin despiertes
como si te nombraran,
sé tu ruina, palabra.

¡Oh ruina de las lámparas y lámpara!

Y no digas que estabas
a esos pasos
--no digas a tu ausencia
que te marchas

¡Oh ruina de las lámparas y lámpara!

Cuando por fin despiertes
como si te llamaran,
sé mi olvido y su olvido
y sé tu olvido,
oh ruina de las lámparas.

22/09/09

Ninguno (dos variaciones)


Éste le dijo: "Suéltame, que ha rayado el alba". Jacob le respondió: "No te suelto hasta que me hayas bendecido" (Génesis, 32, 27)

Primera

Lucharías con tu habla por una noche eterna, justo como si hubieras dicho que esa noche era eterna --"¿hasta cuándo? ¿hasta cuándo?" Justo como si hubieras dicho que el lenguaje y el alba... así habrías despertado --justo como si nunca hubieras dicho, justo como si algo o como nada...

Segunda

Porque no tiene dones
y las calles son oscuras
y no habrá ya ninguno
que hacerlo llorar sepa
cerca de ti, Señor.

S. Quasimodo

Todos los poemas de amor: ninguno.

J. Medina

“Y no habrá ya ninguno…” Se habla desde lo ausente por lo ausente: debe ser que he perdido una guerra infinita --¿cómo puede perderse una guerra infinita? Se ha inclinado tu frente y busca sombras; se ha inclinado tu corazón hacia una sombra como si fuera un velo, la página de algo –adentro, lo infinito--, una sentencia: “tal vez sientas vergüenza de haber dicho”. Lo que he dicho: se habla desde lo ausente por lo ausente –y así existo, y existes, y te nombro…

Se parece a las ruinas de un lenguaje amoroso, este lenguaje; es una vieja deuda, ¡un poema amoroso! Podría allí haber soñado cualquier cosa, es decir, cualquier cosa: toda combinación era posible –posible o imposible: “tu camisa…” Eso dije: “camisa, tu camisa”. Pero sólo son ruinas; cualquier pronombre, ruina; manos que se han podrido en la palabra “mano”, ojos que se han ahogado en la palabra “ojo”… y “yo”, repito, y “tú”, “ninguno”, cualquier cosa: ¡un sueño o un poema! Lo repito en tu sombra: “me he quedado dormido sobre la tierra negra: he soñado caballos, soñé que galopabas sobre la tierra negra; ‘no mientas’, me dirías: ‘no has soñado caballos’; soñé que eras un ángel, soñé que había abrazado tu camisa, que me abrazaba a ella para decirte un nudo; yo me abrazaba a ella y tú dijiste: ‘¡suéltame! esa camisa sucia la robaste…’ Y más cerca, a mi oído: ‘jamás soñaste un ángel’”.

…y más cerca, a tu oído: “Las ferias se han marchado, las calles están llenas de basura –justo como al principio, justo como al principio… Me has encontrado hablando de pueblos destruidos, me has encontrado hablando de aquel ojo almendrado… ¡Tus ojos almendrados, tu camisa!” Acaso lo leyera en otro libro –la página de un cráneo, el alfabeto: postales favoritas de otros tiempos, palabras de otros tiempos --ésas que son las mismas; cualquiera, que es eterna…

Se habla desde lo ausente por lo ausente: “recordamos”--hablar es suponer que tengo un rostro, hablar es sugerir que te he deseado… Me distraigo: ¿qué era exactamente lo que quería decirte? Entre querer decirte y haber dicho está abierto el abismo –tal vez no lo estuviera, tal vez en otro tiempo… ¡Un origen de polvo! Acaso no he entendido casi nada: que estoy agradecido: ¡una victoria! Se ha inclinado tu rostro para buscar su sombra: es el país del ojo, derrotado: no ha comprendido el llanto… Casi puedo escucharlo en lo indistinto: lo que quise decir y lo que he dicho –en lo ínfimo tan sólo: en la palabra… Casi puedo escucharla nuevamente: “suéltame, que ha rayado el alba”… ¡“Tu camisa”, lo dicho, tu camisa! Esa camisa tuya está empapada, huele como la lluvia sobre algo derrotado:

“no te suelto hasta que me hayas bendecido…”

21/09/09


Pienso en un diálogo entre dos amantes:

--Mi alegría se parece a un cráneo hueco.
--Mi alegría es sólo un vaso derramado.
--Mi alegría es una boca desdentada.
--Mi alegría me recuerda a un cráneo roto.
--Mi alegría se parece a casi nada.

(Pienso un silencio súbito entre ambos)

--¡Oh libro de los finales falsos!
--¡Oh libro de los prólogos errados!

(Por Luis Fdo. Méndez)